Al menos 33 personas han muerto y otras 50 siguen desaparecidas tras el ataque contra el edificio en Komyshuvakha, en la región de Zaporiyia, que se utilizaba como refugio y centro de distribución de ayuda humanitaria, informó el gobernador local, Mykhailo Semikin.
Las personas se encontraban en un sótano reforzado —construido recientemente con financiación de la UE y diseñado para resistir la mayoría de los ataques—, pero la enorme fuerza de las bombas provocó el colapso de la estructura de hormigón y desató un incendio.
El refugio fue construido el año pasado con el objetivo de permitir la continuidad de las clases durante la guerra. Sin embargo, muchos civiles abandonaron el lugar a medida que los combates se acercaban a la localidad, por lo que actualmente ya no funciona como escuela. En su lugar, las autoridades locales lo utilizan como centro administrativo y punto de ayuda humanitaria.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, calificó el ataque de “absolutamente horroroso”.
Según Zelensky, el refugio fue atacado el lunes mientras se distribuía ayuda humanitaria.
El mandatario señaló que el ataque ocurrió justo antes de que Rusia lanzara otra ofensiva masiva con cientos de drones y decenas de potentes misiles de crucero y balísticos contra la infraestructura energética de Ucrania, pese a los reiterados llamados del presidente de EE.UU., Donald Trump, a establecer un alto el fuego en los ataques contra instalaciones energéticas.